¿Cómo conoces de Global Humanitaria?

Conozco a GH gracias a un amigo “Sergio Miro”, cuando estaba en Miami recuerdo que quería trabajar en un proyecto que pudiera involucrarme con la comunidad y él me dijo que trabajaba en una Fundación y que esta tenía varias ramificaciones y que justamente había una en Colombia y yo dije bueno pues de entrada eso es lo primero que quiero hacer y tan pronto se me dio la oportunidad de venir a las oficinas y de contactarlos y dejarles saber que estaba disponible y lo hicimos. ¡Esa es mi manera de devolver todo lo que me han dado aquí, entonces imagínate!! 


¿Cómo ha sido tu experiencia siendo Madrina?

La experiencia de ser madrina es gratificante, es algo que me llena el corazón porque sé que con lo que estoy aportando estoy aportando a que un niño salga dela calle, a que un niño se sienta amado, sienta que hay alguien en el mundo fuera de su familia que piensa en él, que pueda comer, que pueda tomar agua, que pueda ir a la escuela, que disfrute su niñez como debería, pues no sé… siento que es mi forma de devolver y es impresionante que acabo de ver las fotos de José David y me impresiono verlo tan gran, tan saludable, tan hermoso. En la cartita dice que le encanta el futbol, saber que a través del deporte podemos sacar a un niño de la calle, para mi es fantástico.

¿Cómo comenzaste a apadrinar?

Comencé a apadrinar a José David alrededor de hace 4 años, él estaba pequeñito tenia eso de 5 añitos en ese momento, recuerdo que su mamá fue la que escribió la carta por él, recuerdo que me enseñaron varias fotos de que niños y bueno yo dije este de los “ojitos grandes”. Ahora está mucho más grande, se disfrutó de un envió que se le hizo con mucha ropa hace tiempo y pude ver el agradecimiento en sus ojos, me manaron un video hace poco también viendo como estaba y pues me siento muy llena de que, si puedo tener contacto con José David, de que si puedo sentir cerca y ahora de John Gabriel y siento que hay un pedacito de mí en otra parte de Colombia.

¿Cómo fue tu experiencia en Tumaco?

Mi experiencia en Tumaco fue muy fuerte, precisamente estaba terminando el proyecto, me motivo muchísimo saber que iba a tener la oportunidad de viajar y de conocer el espacio cuando la fundación me ofreció visitar el lugar, yo de entrada dije que sí, no lo dude porque pues para mí, poder traer este mensaje a través de la experiencia que tuve tiene un poco más de verdad que decirlo pues porque alguien te lo dice, entonces cuando llegue fue impresionante pues porque lo que vi fueron niños en la calle, solos; pues para mi es fuerte porque en Estados Unidos tu no ves un niño solo, hay que cuidar a los niños se los llevan y de pronto verlos acá corriendo solo y descalzos, ¿Dónde está su mamá, ¿dónde está su papa?, fue una impresión bien grande, el verlos divertirse fue otra cosa que también me pego mucho porque yo iba donde ellos y ¿Cómo están? Ellos bien, ellos dentro de su mundo, ellos están bien hasta de pronto ni saben que hay algo más grande de lo que ellos viven, entonces si me impacto mucho salir de ese contraste de venir de ciudades mucho más grandes, de conocer un lugar lleno de diversidad y luego llegar a Tumaco en donde básicamente los niños están solos, en la calle donde no hay mucha supervisión, me pego sobre todo que estuvieran descalzos. 

La gente fue súper amorosa, recuerdo que me llevaron a comer riquísimo, en la oficina me hicieron sentir en casa, me acompañaron todo el tiempo, me sentí segura, pude conocer a través de ellos como es que se vive, el entender que las mamas son las que se quedan en la casa, los papas salen a trabajar y los niños son los que se quedan por ahí jugando, entonces para mí fue como conociendo un poco más y saber que hay mucho por hacer, hay talleres para los niños y saber que hay tantos  fue lo que más me impresionó, los niños me recibieron increíble, me abrazaron… es impresionante porque como logran conectar con un desconocido de esa manera, sabes? El que ellos vengan donde ti y te sonrían, te abracen como si tu fueras a darle algo, algo como que, algo más que un objeto. Yo me fui llorando, súper impactada de ver a los niños cargando agua, viendo las condiciones también en las que viven y saber que algunos de ellos no van a pasar por la escuela ni quien los apoye, es impresionante, pero también saber que estoy aportando me hace feliz porque sé que hay muchas posibilidades de que estos niños salgan adelante, granito a granito, poco a poco. 

¿Qué mensaje le das a las personas que no conocen de GH?

Quiero hacerle una invitación a todas las personas que ven a global humanitaria que tome la iniciativa de hacer algo por un niño en el mundo, sobre todo aquí en Colombia, lo invito a que compartamos un poquito de eso que tenemos que es relativamente nada a veces de gastos innecesarios y saber que tú con un granito de arena les estas cambiando la vida a un niño, que existe la posibilidad de que este niño a través de la escuela pueda lograr un propósito, pueda querer superarse, no solo para el sino para su familia, su comunidad que yo sé que al final de la vida nos va a devolver con bendiciones, siento que si tienes la oportunidad de apadrinar a un niño o dos o tres o los que puedas, estás haciendo un cambio no solamente en un país, en Tumaco si no es ti mismo, en la generosidad, en la bondad y sobre todo en la compasión y desde ahora te doy las gracias por escuchar y te invito a cambiarle la vida a un niño de Tumaco.  

QUIERO APADRINAR QUIERO DONAR